Dara Salcedo González, del ICAyCC
Laura Lucía Romero Mireles | Gaceta UNAM
Reducción de emisiones, única solución para el calentamiento global

La única solución real y efectiva a largo plazo para el calentamiento global es la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, e implicará un proceso largo. Una molécula de dióxido de carbono (CO2) puede permanecer en la atmósfera de 50 a 100 años, por lo que, “aunque dejemos de emitir, la temperatura no disminuirá rápidamente”, afirmó Dara Salcedo González, secretaria académica del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM.
El principal factor que determina la temperatura es la radiación solar, especialmente la visible que llega a nuestro planeta, el cual absorbe casi toda esa energía y luego la remite hacia la atmósfera como luz infrarroja, indicó en la charla de divulgación ¿Podemos tapar el Sol para enfriar la Tierra?.
Si nuestro planeta no tuviera atmósfera, aclaró, su temperatura sería de -18 grados centígrados. Sin ella, hubiera sido siempre un planeta congelado, sin agua líquida, y no se habría desarrollado la vida, dijo en el Auditorio Dr. Julián Adem Chahín del ICAyCC.
Cuando nos referimos a la atmósfera, aclaró, también hay que hablar del efecto invernadero, resultado de gases como CO2, metano y N2O (óxido nitroso), que funcionan como si fueran una “cobija”. “Ese fenómeno siempre ha existido y, gracias a él, la temperatura terrestre promedio es de alrededor de15 grados.
Ya que la temperatura del planeta está relacionada con la cantidad de radiación que nos llega, lo primero que podemos pensar es en “tapar” el Sol, y eso podría ocurrir de diferentes formas, detalló Dara Salcedo.
El forzamiento radiativo es un valor que se puede calcular para diferentes elementos que encontramos en la atmósfera. Si es positivo implica que el aumento de tales gases causa un calentamiento, como en el caso del CO2; pero también hay componentes que enfrían al planeta, como los aerosoles, partículas sólidas o líquidas suspendidas en el aire.
Ellos son muy diversos. Unos, llamados primarios, se emiten directamente; sus fuentes: naturales algunas y otras antropogénicas, como incendios, industrias, volcanes, tormentas de arena, etcétera. Su composición y sus propiedades fisicoquímicas pueden cambiar, pero están “en todas partes”. En la atmósfera interaccionan con la luz y pueden regresar parte de la radiación al espacio.
En esa misma capa atmosférica, los aerosoles, además, pueden funcionar como “semillas” de nubes y formar las llamadas nubes estratosféricas, pero también destruyen el ozono. “Debemos tener cuidado y, antes de proponer soluciones, verificar que no haya consecuencias como esa”. En este caso, el efecto sería de uno o dos años, por lo que, se requeriría poner más y más aerosoles.
Quizá se podría tapar el Sol para enfriar la Tierra, pero sólo a corto y mediano plazos, y a escala regional o local. Hay una alta incertidumbre para definir si las diferentes medidas que se podrían implementar son efectivas y sin efectos secundarios demasiado graves. Si alguna funcionara bien, también hay que determinar si es viable tecnológica y económicamente. “Y faltaría pensar en una legislación en el ámbito global”, concluyó Salcedo González.
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