Reunión con el Centro de Investigación Internacional del Atlántico
Diana Saavedra | Gaceta UNAM
Cooperación y atención integral, herramientas contra el sargazo
Michel Grutter, Ligia Pérez, William Lee, Manuel Cavalho, Píndaro Díaz y Miguel de Miranda. Foto: Víctor Hugo SánchezDesde la Universidad Nacional se han propuesto numerosas iniciativas para lidiar con el problema del sargazo de forma integral (la propagación, su llegada a las playas, la retirada de éstas o mar adentro) particularmente en Yucatán, enfatizó el coordinador de Relaciones y Asuntos Internacionales (CRAI) de la UNAM, William Lee Alardín.
Al inaugurar la Reunión para la cooperación en materia de biodiversidad y oceanográfica entre la UNAM y el Centro de Investigación Internacional del Atlántico (Atlantic International Research Centre-AIR Centre), el también investigador recordó que esta casa de estudios tiene una sólida trayectoria de investigación sobre los océanos y los retos que enfrentan, no sólo desde el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML), con proyectos en los buques en el Golfo de México y el océano Pacífico, sino a partir de otras entidades como los institutos Química, Biotecnología, y de Investigaciones Económicas e Investigaciones Sociales o las facultades de Ciencias e Ingeniería.
En el evento donde estuvieron presentes Michel Grutter de la Mora, director del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático, y Píndaro Díaz Jaimes, titular del ICML, Lee Alardín mencionó que en la reunión se revisarían particularmente los temas del sargazo, que es un gran problema inserto en muchos otros con los que se lidia desde la academia y el gobierno –en términos de regulaciones y agencias–, así como el cambio climático, el uso del agua para la agricultura, la equidad social y el desarrollo.
Ligia Pérez Cruz, coordinadora de las Plataformas Oceanográficas, consideró que participar en iniciativas como el AIR promueve el diálogo y la cooperación internacional en temas de alta relevancia para la sociedad y el medio ambiente.
“El tema que nos reúne es el sargazo, uno de los más complejos retos marinos que dañan el ambiente de las regiones tropicales y subtropicales, afectando las dinámicas en la circulación oceánica, la atmósfera, los procesos bioquímicos, los ecosistemas y la variabilidad climática, incrementando la evidencia de que el cambio climático tiene un papel significativo en el aumento del sargazo, su transporte y patrones de desplazamiento”, resaltó.
Ante especialistas de México, Portugal, Brasil, Guatemala y Colombia, entre otros, en la reunión realizada en el Auditorio Dr. Agustín Ayala Castañares del ICML, la también investigadora del Instituto de Geofísica destacó que el sargazo tiene profundas implicaciones sociales y económicas, al afectar los ecosistemas, el turismo, las pesquerías, la salud pública y las economías locales, por lo que necesitamos como investigadores realizar más trabajo interdisciplinario e internacional, pues una sola institución no puede revisar todas las aristas afectadas por este problema y su impacto.
Precisó que el objetivo de esta reunión es especialmente oportuno al ofrecer un espacio para la comprensión científica profunda del sargazo, compartir experiencias y conocimiento, además de explorar rutas concretas de colaboración en investigación, monitoreo, entrenamiento y soluciones orientadas, así como la preparación de recursos humanos calificados y llevar este conocimiento al público y las autoridades encargadas.
A su vez, Jorge Miguel Alberto de Miranda, director Ejecutivo del AIR Centre, dijo que con el Centro trabajan expertos de Portugal, Colombia, Brasil, India, África y otras naciones del mundo.
“El reto que presentan hoy los océanos llega en tiempos difíciles, y la gente que los monitorea enfrenta cada vez más retos complicados. En este momento, en Estados Unidos las cosas son confusas, pero les puedo decir que algo es seguro: el futuro está en nuestras manos”, subrayó.
El experto comentó que el objetivo para el organismo que representa es promover una mayor cooperación con naciones como México, que tiene a muchos de los más importantes investigadores en el área, por lo que no importa el tamaño del país o su comunidad, pues lo que buscan es el compromiso de trabajo a largo plazo, sin importar si el equipo es pequeño o grande.
Finalmente, Manuel Carvalho, embajador de Portugal en México, reflexionó que su país estudia desde hace tiempo el océano, por lo que siempre están gustosos de unirse al resto del mundo que desea observarlo con ellos y compartir su conocimiento.
No centralizamos el conocimiento, lo redistribuimos para afrontar los desafíos globales. El océano no tiene fronteras y me alegra mucho que Portugal sea uno de los primeros signatarios de los tratados que acaban de entrar en vigor. Consideramos al océano como un bien común que debe mantenerse, descubrirse, comprenderse, y determinar en dónde nos encontramos con numerosos desafíos, finalizó.
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