La información climática adquiere un alto valor socioeconómico en aquellas partes del mundo donde se le considera en la toma de decisiones.
Aún con las imprecisiones propias de un sistema de pronóstico del clima, la predicción estacional representa una práctica que puede aminorar los impactos negativos de sequías e inundaciones. En países con proyectos de desarrollo sustentable, sectores como el de la administración del agua, la agricultura o la energía han trabajado con información del clima desde hace más de una década. Ha sido gracias a los avances en materia de pronóstico climático, basados en gran medida en nuestro conocimiento sobre El Niño/Oscilación del Sur (ENOS), y a las experiencias de eventos climáticos extremos, que se puede establecer que en México, como en muchas otras partes del mundo, el riesgo climático es alto.

Uso de Información Climática en el Sector Agrícola: Estudio de Caso: Tlaxcala


En 1997, el Centro de Ciencias de la Atmósfera, UNAM y la Universidad Autónoma de Tlaxcala iniciaron la comunicación con las autoridades y expertos agrarios en el Estado de Tlaxcala. Gracias a esa comunicación, se realizaron reuniones periódicas con los productores. El objetivo del proyecto desarrollado era hacer que la información climática para la región fuera útil para los productores agrícolas, en su mayoría de temporal.

Fue esta constante comunicación con los actores claves en el Estado lo que permitió diseñar y difundir un pronóstico climático acorde con las necesidades del sector agropecuario. De estas necesidades destacaban el pronóstico del inicio y distribución de la lluvia, considerando dentro de esta distribución la intensidad de la sequía intraestival o canícula. La pregunta que esperaban contestar en este caso era: ¿viene la canícula con agua?, esto es, requerían saber la intensidad de este evento.

 

A finales de 1997, el pronóstico desarrollado establecía claramente que se presentaría un fuerte evento de El Niño, lo que implicaría un retraso considerable en el inicio de lluvias y una disminución importante en las lluvias de verano, con una canícula intensa. Los efectos de este evento tendría como consecuencia severas pérdidas en la agricultura de temporal,
particularmente en la producción de maíz. Además de la irregularidad en el patrón de lluvias, el riesgo de heladas tempranas apuntaban a impactos importantes en el sector.

El pronóstico de este evento se presentó en marzo de 1998, después de un año de discutir con los productores los alcances y limitaciones de un pronóstico climático. Los productores agrupados en la
organización Produce A.C decidieron entonces aplicar la medida adaptativa de cambiar de cultivo, eligiendo la avena forrajera como opción dado que el pronóstico señalaba que se tendría suficiente precipitación en junio para que ese cultivo se desarrollara.

Hay que señalar que las condiciones de los apoyos gubernamentales y precios delmaíz no eran tampoco favorables para el cultivo del maíz de temporal. La medida adaptativa permitió que los productores agrícolas pudieran salvar de la sequía a sus animales de corral, además de que les reportó un pequeño excedente para reanudar durante el siguiente año a su actividad.

Este estudio de caso muestra:
1) La importancia de involucrar a los actores claves durante el proceso de elaboración del pronóstico,
2) la utilidad de un pronóstico entregado a tiempo, cubriendo en él sus necesidades específicas de los productores.

 
Publicado 15 de octubre de 2007, última actualización 4 de Marzo de 2008. CELE. Circuito Escolar S/N, Ciudad Universitaria. México, D.F.
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Centro de Ciencias de la Atmósfera UNAM