A finales de 1997, el pronóstico
desarrollado establecía
claramente que se presentaría
un fuerte evento de El Niño, lo
que implicaría un retraso
considerable en el inicio de
lluvias y una disminución importante en las lluvias de
verano, con una canícula
intensa. Los efectos de este
evento tendría como
consecuencia severas pérdidas
en la agricultura de temporal,
particularmente en la
producción de maíz. Además de
la irregularidad en el patrón de
lluvias, el riesgo de heladas
tempranas apuntaban a
impactos
importantes en el
sector.
El pronóstico de
este evento se
presentó en marzo
de 1998, después
de un año de
discutir con los
productores los
alcances y
limitaciones de un
pronóstico
climático. Los
productores
agrupados en la
organización
Produce A.C
decidieron
entonces aplicar la medida
adaptativa de cambiar de
cultivo, eligiendo la avena
forrajera como opción dado que
el pronóstico señalaba que se
tendría suficiente precipitación
en junio para que ese cultivo se
desarrollara.
Hay que señalar que las
condiciones de los apoyos
gubernamentales y precios delmaíz no eran tampoco
favorables para el cultivo del
maíz de temporal. La medida
adaptativa permitió que los
productores agrícolas pudieran
salvar de la sequía a sus
animales de corral, además de
que les reportó un pequeño
excedente para reanudar
durante el siguiente año a su
actividad.
Este estudio de caso muestra:
1)
La importancia de involucrar a
los actores claves durante el
proceso de elaboración del
pronóstico,
2) la utilidad de un
pronóstico entregado a tiempo,
cubriendo en él sus necesidades
específicas de los productores.