La influencia humana en el clima es un hecho. Existen ejemplos que muestran cambios en el uso de suelo (ej., deforestación) alterando el clima de una región. Es claro que las regiones de bosques han reducido su extensión, principalmente en las últimas décadas. El cambio de uso de suelo produce cambios en el clima al hacer que cambien tres factores principalmente:
I. El albedo
II. La rugosidad de la superficie
III. La humedad que retiene el suelo
El caso más notable de alteración del clima por efecto del cambio del uso de suelo se tiene en las grandes ciudades que producen el efecto conocido como Isla de Calor. Tal es el caso de la Ciudad de México, cuya temperatura promedio a lo largo del siglo XX paso de 14ºC aproximadamente a un poco más de 18ºC. Similarmente la precipitación, al menos en la estación Tacubaya, aumento en casi más de un 40% en casi 100 años. Al parecer, los cambios no son sólo en la cantidad de precipitación sino también en la forma en que llueve. Hoy en día se experimenta casi el doble de aguaceros (más de 20 mm/hr) que a principios del siglo XX.
 

A escala regional y global son dos los factores que determinan el cambio climático. Uno es el cambio en el uso de suelo que altera básicamente el albedo, es decir la razón entre la radiación solar que llega y la que es reflejada. Así, la deforestación o la reducción de la cubierta de hielo y nieve tenderán a aumentar la cantidad de energía en la superficie de la Tierra, disminuyendo la que es reflejada de regreso al espacio. El cambio en la emisividad atmosférica, resultado del aumento en la concentración de gases de efecto invernadero desde finales del s. XIX, es el otro gran disparador del calentamiento del planeta. Una atmósfera más caliente de lo normal tiene la capacidad de mantener más vapor de agua. Si en esta atmósfera más caliente se mantienen los mecanismos naturales para formar nubes y producir lluvias, las precipitaciones pueden ser más intensas pero quizá menos frecuentes. Con más vapor de agua podría haber más nubosidad y mayor reflejo de radiación solar. El calentamiento global será el resultado de que tan importantes sean los cambios en el albedo y lo de la emisividad de la atmósfera.

Algunos datos de las tendencias del clima en la región Latinoamericana indican que la temperatura en la mayor parte de este territorio ha aumentado. Los aumentos en las temperaturas de superficie se manifiestan con frecuencia como olas de calor que afectan a la población infantil y a los adultos de edad avanzada. No obstante, tal aumento en la temperatura se detecta también en temperaturas mínimas más elevadas por lo que algunos de los riesgos por bajas temperaturas disminuirán.

Los escenarios que se generan para cambio climático se construyen a partir de modelos numéricos del clima. Como en el caso del estudio de la variabilidad interanual del clima, se efectúan una gran cantidad de experimentos variando no sólo la condición inicial, sino también los forzantes. En este caso, la concentración de gases de efecto invernadero varía de acuerdo con los escenarios de crecimiento económico, de población, de tecnología y de otros factores socioeconómicos.

Recientemente se presentaron en forma clara, los escenarios (promedio) de cambio climático para la región de México y Centroamérica (Ruosteenoja et al 2003). Los diagramas de dispersión de temperatura vs. precipitación para las estaciones del año indican que bajo diferentes escenarios de emisiones y para diferentes modelos, la temperatura aumentará, aunque es poco clara la tendencia de la precipitación. Los experimentos numéricos presentan poca dispersión cuando se habla de las
proyecciones de aumento en la temperatura, con la mayoría indicando que para la década del 2010 al 2039 el aumento esperado en la temperatura de superficie promedio de la región el cambio será de un par de grados centígrados. Dos grados de aumento en la temperatura están fuera del rango de lo que hasta la fecha se considera variación normal. Sólo en algunos años, como durante El Niño 1997-98 se experimentaron aumentos promedio de temperatura de ese orden de magnitud. Los impactos no fueron muy agradables.

Por otro lado, las proyecciones de precipitación de los modelos sugieren que las variaciones en precipitación estarán entre más menos un 5%, lo cual está dentro del marco de variabilidad normal actual. No se piense sin embargo que esto significa que no cambia el ciclo hidrológico. Una superficie más caliente conduce a mayor evaporación, por lo que los escurrimientos e infiltraciones disminuirán.

 
En materia de cambio climático será necesario generar escenarios regionales para analizar con mayor detalle los potenciales impactos que éste tendrá. Considérese por ejemplo, que en las simulaciones con modelos de las variaciones interanuales del clima, el no estimar el efecto de los huracanes puede llevar a errores en la estimación total de la lluvia estacional. ¿Qué sucede cuando se piensa en cambio climático con eventos extremos que el modelo de gran escala no es capaz de simular? Por ello, uno de los grandes retos en el estudio del cambio climático en México a través de modelos es en analizar fenómenos de mesoescala que sin embargo tienen un fuerte impactos en parámetros meteorológicos y en cantidades derivadas, como es la disponibilidad de agua o los rendimientos agrícolas.
 
Publicado 15 de octubre de 2007, última actualización 4 de Marzo de 2008. CELE. Circuito Escolar S/N, Ciudad Universitaria. México, D.F.
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Centro de Ciencias de la Atmósfera UNAM