A escala regional y global son dos los
factores que determinan el cambio
climático. Uno es el cambio en el uso de
suelo que altera básicamente el albedo,
es decir la
razón entre la
radiación
solar que
llega y la que
es reflejada.
Así, la
deforestación
o la
reducción de
la cubierta de
hielo y nieve
tenderán a
aumentar la
cantidad de
energía en la
superficie de
la Tierra,
disminuyendo
la que es
reflejada de
regreso al
espacio. El
cambio en la
emisividad
atmosférica,
resultado del aumento en la concentración de gases
de efecto invernadero desde finales
del s. XIX, es el otro gran disparador
del calentamiento del planeta. Una
atmósfera más caliente de lo normal
tiene la capacidad de mantener más
vapor de agua. Si en esta atmósfera
más caliente se mantienen los
mecanismos naturales para formar
nubes y producir lluvias, las
precipitaciones pueden ser más
intensas pero quizá menos frecuentes.
Con más vapor de agua podría haber
más nubosidad y mayor reflejo de
radiación solar. El calentamiento global
será el resultado de que tan
importantes sean los cambios en el
albedo y lo de la emisividad de la
atmósfera.
Algunos datos de las tendencias del
clima en la región Latinoamericana
indican que la temperatura en la
mayor parte de este territorio ha
aumentado. Los aumentos en las
temperaturas de superficie se
manifiestan con frecuencia como olas
de calor que afectan a la población
infantil y a los adultos de edad
avanzada. No obstante, tal aumento en
la temperatura se detecta también en
temperaturas mínimas más elevadas
por lo que algunos de los riesgos por
bajas temperaturas disminuirán.
Los escenarios que se generan para
cambio climático se construyen a partir
de modelos numéricos del clima. Como
en el caso del estudio de la variabilidad
interanual del clima, se efectúan una
gran cantidad de experimentos
variando no sólo la condición inicial, sino
también los forzantes. En este caso, la
concentración de gases de efecto
invernadero varía de acuerdo con los
escenarios de crecimiento económico,
de población, de tecnología y de otros
factores socioeconómicos.
Recientemente se presentaron en
forma clara, los escenarios (promedio)
de cambio climático para la región de
México y Centroamérica (Ruosteenoja
et al 2003). Los diagramas de
dispersión de temperatura vs.
precipitación para las estaciones del
año indican que bajo diferentes
escenarios de emisiones y para
diferentes modelos, la temperatura
aumentará, aunque es poco clara la
tendencia de la precipitación. Los
experimentos numéricos presentan
poca dispersión cuando se habla de las
proyecciones de aumento en la
temperatura, con la mayoría indicando
que para la década del 2010 al 2039
el aumento esperado en la
temperatura de superficie promedio de
la región el cambio será de un par de
grados centígrados. Dos grados de
aumento en la temperatura están fuera
del rango de lo que hasta la fecha se
considera variación normal. Sólo en
algunos años, como durante El Niño 1997-98 se experimentaron aumentos
promedio de temperatura de ese orden
de magnitud. Los impactos no fueron
muy agradables.